Acusado de homicidio por imprudencia tras un fallecimiento por peritonitis

En esta semana analizamos el caso de un médico que fue demandado tras el fallecimiento de una paciente por una peritonitis. Se solicitó la condena del acusado como autor de un delito de homicidio por imprudencia grave profesional en el desarrollo de sus funciones.

A la paciente se le diagnosticó en una formación polilobulada y amplia base e implantación en relación con probable pólipo velloso, localizado a 30 cm del margen anal. En la biopsia se le diagnosticó un adenoma túbulo velloso con dispalstia epitetelial de grado leve-moderada.

En los siguientes dos años la paciente fue tratada con resección superficial, fulguración con láser de argón y biopsias. El tratamiento en cuestión fracasó y se le empezó a tratar mediante resección quirúrgica por parte del acusado, especialista en cirugía general y del aparato digestivo.

Dos años después del primer diagnóstico la paciente fue operada a través de una cicatriz correspondiente a una intervención previa. La operación se realizó correctamente y se consiguió la extirpación total del pólipo. Durante el tiempo que duró el postoperatorio la paciente presentó una buena evolución, con la alteraciones normales y propias de cualquier postoperatorio tras una cirugía intestinal tales como distensión abdominal o ausencia de heces y de gases.

Más tarde, en la intervención exploradora se demostró una colección pero-anastomótica con deshiscencia parcial de la anastomosis instrumental practicada que llegó a provocar el fallecimiento de la paciente. La deshiscencia de sutura tardía es un hecho impredecible y, por tanto, difícilmente evitable.

Los familiares de la paciente demandaron al cirujano que le intervino por varias razones. La principal fue que en la intervención quirúrgica no se guardaron, supuestamente, los márgenes de seguridad necesarios en la resección y la cirugía no fue hecha conforme a la lex artis.

Los otros motivos fueron que, tras la intervención quirúrgica, no recibió una atención continuada y detallada por parte del doctor, ya que no realizó los exámenes o exploraciones físicas y no pidió pruebas exploratorias. También se destacó en la demanda que se cometió un grave error al no diagnosticar antes las dolencias de la paciente con los síntomas que presentó, lo que podría haberse realizado con pruebas complementarias o con una exploración física básica.

En la sentencia se demostró que la extirpación quirúrgica de pólipo estaba indicada y fue correctamente realizada, que los cuidados postoperatorios fueron correctos, y que cuando aparecieron signos que permitieron sospechar el desarrollo de una complicación quirúrgica se actuó adecuadamente procediéndose a la reintervención tras la estabilización hemodinámica de la paciente. A pesar de ello, no pudo evitarse el fallecimiento debido a un shock secundario a peritonitis.

También pudieron indicar los peritos que, en relación al error de diagnóstico, hubo un seguimiento y una observación de la enferma y en ningún momento presentó síntomas de sepsis abdominal que pudieran hacer presagiar el fatal desenlace, lo que llevó a admitir que la deshiscencia de sutura fue imprescindible y por tanto inevitable por lo que en ningún caso hubo un retraso terapéutico de la complicación.

Por último, sobre la alegación de que la paciente no recibió una atención continuada y detallada por parte del doctor, se pudo comprobar que la visitó tras la intervención en diversos días y lo reflejó en las hojas de evolución.

Se dictó sentencia y el doctor fue absuelto. La sentencia señalo que se actuó bajo la lex artis porque la intervención y extirpación del pólipo estaba indicada, fue correctamente realizada y el tratamiento dispensado a la paciente durante el postoperatorio fue el adecuado. La deshiscencia de sutura que produjo el fatal desenlace es una complicación propia de la cirugía intestinal impredecible e inevitable, en la que el doctor no tiene medios efectivos para poder revertir una situación que se puede llegar a dar en intervenciones de este tipo.

Hay que indicar que la sentencia se recurrió en apelación y el tribunal volvió a resolver absolviendo al acusado.