Cirugía: muerte de una paciente tras una operación de vesícula

Paciente que acude a urgencias de clínica privada, refiriendo un cuadro de 15 días de evolución de orinas colúricas, heces acólicas con dolor gástrico. La paciente es diabética –hecho que ella misma desconocía- hipertensa y obesa.

Tras la exploración y las pruebas complementarias se le diagnosticó una ictericia obstructiva por coledocolitiasis (piedras en el conducto hepático biliar) y se decide solicitar una CPRE como inicio del tratamiento, para posteriormente valorar la extirpación de la vesícula.

La CPRE dio un buen resultado y se citó a la paciente con el cirujano para una posible colecistectomía laparoscópica (extirpación de vesícula mediante técnica laparoscópica). El doctor determinó que la ictericia obstructiva estaba resuelta y decidió la extirpación de la vesícula. Se informó a la paciente en qué consistía la intervención y se le facilitó un consentimiento informado al respecto.

Tras la RM previa a la intervención se dudó de posible vesícula escleroatrófica. El día de la intervención se confirmó vesícula escleroatrófica, lo que unido a la obesidad de la paciente hizo que su extracción resultara muy dificultosa , finalmente, se consiguió la extracción fragmentada de la vesícula.

A la mañana siguiente se sospechó de la posibilidad de que existiera una lesión debida a un cuadro de dolor abdominal y se le realizó un TAC y una analítica. Ante los resultados de estas pruebas y que la paciente comenzó a expulsar por drenaje un contenido de aspecto sucio sanioso, además de entrar en estado de shock, se determinó la necesidad de una reintervención en un hospital público. Se le trasladó, se le reanimó para la intervención y se le intervino, confirmándose que la paciente sufría una perforación duodenal, que se suturó en la intervención.

Del quirófano pasó a la unidad de reanimación. A los 10 días se consiguió resolver el cuadro de shock por lo que se le trasladó a planta. A los pocos días de estar en planta sufrió una recaída con fiebres altas, probablemente por bacteriemia debida a la vía central (subclavia), por lo que se le retiró y tras la persistencia de la fiebre alta y la mala situación se solicitó un nuevo TAC. Tras practicar dicho TAC continuó en mala situación muriendo ese mismo día.

El informe de defunción informaba además de presencia de neumotórax, considerándose la causa de la defunción el shock séptico tras la lesión duodenal.

La acusación basó su caso en lo que consideraba cuatro errores en el trato a esta paciente:

– Error diagnóstico al decidir extirpar la vesícula, pues la ictericia obstructiva había sido resuelta.

– Error al decidir intervenir con cifras tan bajas de plaquetas.

– Error por la perforación duodenal durante la intervención.

– No validez del consentimiento por ser un consentimiento genérico.

La sentencia se pronunció diciendo que no concurrían ninguno de los referidos errores, por lo que no existió una negligencia médica y se absolvió a los doctores.

7 Comentarios

    • Los niveles de plaquetas el día anterior a la intervención ascendían a 78.000/ ul. y el día de la intervención a 81.000/ ul., estando indicado intervenir en cirugía mayor, como es el caso, con valores por encima de 50.000/ ul. En cuanto a la edad de la paciente estaba en torno a los 60 años.

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  1. Si la Denuncia es por vía Penal, estoy de acuerdo en que se archivará, sin embargo en vía Civil, (ya que se trata de una clínica privada), existen al menos dos aspectos a estudiar:
    Firma de consentimiento genérico y
    Daño al perforar el duodeno en la Colecistectomía laparoscópica.

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    • En cuanto al consentimiento informado en este caso no era genérico. Esta fue una alegación repentina de la demandante en el juicio (que no en la demanda). El consentimiento informado era específico de cirugía laparoscópica, elaborado por la SECLA (Sociedad Española de Cirugía Laparoscópica).
      En cuanto a la perforación del duodeno es un riesgo típico de este tipo de intervenciones, riesgo recogido en el consentimiento informado, en el que también se recoge la posibilidad, aunque remota, de muerte. Nos encontramos en un caso en que la extracción de la vesícula es muy compleja por dos motivos: tratarse de una vesícula escleroatrófica adherida al duodeno y obesidad de la paciente (casi 100 kilos). La fístula se resuelve en menos de 24 horas. Hay fístulas de 4 días que se resuelven sin consecuencias para el paciente.

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  2. Si el Consentimiento informado no consistía en uno de carácter genérico y en el mismo estaba incluido el riesgo típico de perforación de víscera hueca, en este caso el duodeno, entonces estoy de acuerdo con el resultado final, es decir con la absolución, ya que no existiría responsabilidad civil médica.

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