Conrado Núñez (DS Legal Group): “Las llamadas a nuestro servicio de asistencia jurídica urgente aumentaron un 180 % en 2019”

DS Legal Group es, probablemente, el bufete de abogados con más actividad de nuestro país en Derecho Sanitario. Su máximo responsable repasa el pasado, el presente y el futuro de la vertiente legal de la profesión médica y avisa: “Tanto la formación práctica en Derecho Sanitario como la protección, a través de un buen seguro, son imprescindibles para el profesional sanitario en los tiempos que corren”.

En España disponemos de magníficos profesionales de la salud, sin embargo, las reclamaciones que reciben no dejan de aumentar. ¿Cómo se explica esto?

Es un problema que atiende a varios factores. Primero, la judicialización de la Medicina. La visión que estaba adoptando el ciudadano sobre la sanidad; la pretensión de un trato humano, por un lado, y la sensación de que el médico tiene la obligación de garantizar una cura, por otro, comportándose como el usuario de un servicio, con todos los derechos.

Tengo que añadir que la crisis que estamos sufriendo debido a la COVID-19 ha supuesto un cambio de paradigma en la relación médico-paciente y en la concepción de la sanidad por parte de la población. El profesional sanitario ha vuelto al lugar que se merece dentro de nuestra sociedad, un sitio que estaba perdiendo. Hasta el comienzo de la pandemia el concepto de la relación médico-paciente involucionaba, como he comentado antes, hacia un modelo en el que un usuario acude a un profesional en busca de un servicio y espera resultados. Esto lleva a que el “cliente” exija responsabilidades si el resultado no es el que esperaba. Creo que ese es el primer error por parte de todos nosotros. Estábamos transformando esta profesión en una más, y no lo es; hablamos de personas al servicio de la vida de otras personas, con los riesgos que ello implica.

Aun así, estamos tendiendo, en las últimas semanas, a un “olvido” de lo que la sanidad ha hecho por todos nosotros, por lo que parece que se espera una avalancha de demandas, que incluso pueden superar los incrementos continuados que hemos vivido en los últimos años.

Segundo, el profesional necesita de una formación práctica en Derecho Sanitario, aplicada a su labor. Los médicos que invierten en formarse, desde un punto práctico, en la vertiente jurídica de su profesión ganan mucha tranquilidad, porque saben cómo aplicar sus conocimientos y su talento dentro del marco legal existente, muchas veces desconocido.

Habla de judicialización de la profesión médica y de formación, pero precisamente la legislación tampoco ayuda en este sentido…

Así es. Sumándose a estos motivos, nos encontramos con que existe una “vara de medir” injusta para los errores del profesional sanitario. Para la Ley es lo mismo que un ciudadano pierda una pierna en un accidente de circulación a que lo haga un paciente, con unas dolencias previas, en una intervención quirúrgica.

Un juez, a la hora de fijar una indemnización por un perjuicio en la salud, sigue basándose en el Baremo de accidentes de tráfico, situación y naturaleza totalmente diferentes a las que pueden acaecer en una mesa de operaciones.

Señalaba que se espera un incremento masivo de reclamaciones, ¿qué cree que hace falta para que los médicos estén más protegidos?

Esperamos que la sociedad dirija la necesidad de compensar sus pérdidas, no hacia los facultativos, sino hacia las administraciones. Si finalmente se pone el foco en la profesión sanitaria, actualmente existe un déficit de peritos formados y especializados en mala praxis médica, además de valoradores del daño corporal. Estos profesionales, médicos u odontólogos con conocimientos legales aplicados a estos casos, son los que pueden ayudar a los jueces con sus intervenciones en los juicios, con sus informes periciales, haciendo un análisis fiel de lo que ocurrió realmente en una intervención, lo que pudo hacerse y lo que no, lo que pudo evitarse y lo que no. Esto ayuda sin duda a mejorar nuestra Justicia, ya que los conocimientos sanitarios de un juez llegan hasta donde llegan. Insisto, es necesario que el profesional sanitario se forme.

¿Cómo afecta esta presión asistencial de los profesionales sanitarios a un despacho de abogados especializado, precisamente, en Derecho Sanitario?

Lamentablemente, la actividad en el despacho es frenética con respecto a este sector. Hace algunos años alcanzamos los 1.000 casos de índole sanitaria anuales, entre reclamaciones e incidencias graves en el desempeño de los facultativos, y, desde entonces, la cifra ha ido en aumento. También hemos registrado un incremento alarmante en las llamadas a nuestro servicio de asistencia jurídica urgente 24 horas, y por eso hemos reforzado este servicio; solo en 2019, antes de la crisis por el coronavirus, esta actividad aumentó un 180 %. Nuestros clientes sanitarios pueden necesitarnos a cualquier hora del día y DS Legal Group está a su lado en cualquier momento.

Durante la crisis sanitaria por la COVID-19 la actividad del despacho se incrementó notablemente, debido a la necesidad de los profesionales sanitarios de informarse sobre cómo actuar en un terreno desconocido. Estoy muy orgulloso de la respuesta de todo el equipo ante esta situación imprevisible; la involucración de todo el despacho ha sido extraordinaria y hemos sido capaces de cubrir esa altísima demanda de información jurídico-práctica.

A la luz de los últimos datos, un médico debe asumir que recibirá una media de 3 reclamaciones o incidencias graves en esta década… ¿Cómo debe actuar?

Desde DS Legal Group tenemos la visión de que el médico debe actuar siempre en dos esferas; la formación y la protección. En el primer caso y como ya he indicado anteriormente, el médico debe completar sus conocimientos para minimizar los posibles errores de índole jurídica que pueda cometer. Echando mano de los datos, nos encontramos con que el 90 % de las reclamaciones o incidencias en el día a día de la relación médico-paciente están relacionadas con el traslado de información. Por tanto, creo necesario que el profesional sanitario refuerce, por ejemplo, su formación en el manejo de elementos como la historia clínica y el consentimiento informado. Ahora se une, además, el auge de la telemedicina debido a esta crisis, y los profesionales que incorporen esta tecnología a su día a día deben hacer un esfuerzo extra para conocer cómo aplicarla dentro del marco legal.

En el segundo caso, debemos tener en cuenta los resortes reactivos de los que debe disponer un médico en el asunto que nos ocupa. El más importante será sin duda contar con un buen seguro de Responsabilidad Civil Profesional. Se trata de un producto extremadamente complejo, donde la diferencia entre tener o no cobertura se encuentra en pequeños matices, imperceptibles para alguien que no esté versado en la materia. Por tanto, recomiendo apoyarse en profesionales con la suficiente experiencia y solvencia probada en situaciones de incertidumbre como la que estamos viviendo, que hay pocos, y, por supuesto, por la parte que me toca, con un servicio jurídico especializado.