Demandas reiteradas de los pacientes, ¿cuál es el límite?

Los profesionales sanitarios son un colectivo vulnerable ante las insidiosas denuncias y reclamaciones presentadas por algunos pacientes. Nuestro ordenamiento jurídico no ampara a este colectivo en estos casos, más bien favorece que un paciente reclame en múltiples ocasiones utilizando las diferentes jurisdicciones con el fin de conseguir una compensación económica, llegando a convertirse en ocasiones en un verdadero “acoso procesal”.

Ante esta situación el profesional sanitario tiene complicado emprender acciones contra el paciente, puesto que se considera que está en su derecho legítimo a la tutela judicial, al entender que ha sufrido una negligencia o error médico que no tiene por qué soportar.

En esta ocasión nos referimos al caso de un oftalmólogo que sufrió durante 5 años las constantes reclamaciones y demandas presentadas por un paciente de más de 75 años que fue operado de cataratas, patología que no le permitían ver ni distinguir ningún objeto. El paciente presentó en primer lugar una reclamación amistosa frente al facultativo, alegando que tras la operación le quedó un rastrojo de cristalino que le impidió recuperar la visión y que le ocasionaba fuertes dolores, con el agravante de que el doctor no le operó inmediatamente para corregir su error, teniendo que esperar más de dos meses para operarse nuevamente.

Además de la reclamación extrajudicial, el paciente presentó una denuncia ante el Colegio de Médicos por la incorrecta actuación del oftalmólogo.

Ante estas reclamaciones, el facultativo dio parte a su correduría de seguros, Uniteco Profesional, que procedió a trasladar sendas reclamaciones a la compañía de seguros, designando al despacho colaborador DS Legal Group, para que se encargaran de la defensa integral del oftalmólogo.

El despacho de abogados se puso en contacto con el profesional reclamado y tras estudiar la documentación médica, comunicó a los letrados del paciente que la actuación del facultativo fue correcta en todo momento, por lo que en ningún caso se podría hablar de mala praxis. De la misma manera, se remitió informe al Colegio de Médicos explicando la correcta actuación del oftalmólogo, desestimando dicho órgano colegial la reclamación.

Posteriormente, el paciente volvió a reclamar extrajudicialmente al doctor exigiéndole la entrega de la historia clínica completa.

A la vista de la desestimación del expediente del Colegio de Médicos, el paciente interpuso demanda civil frente al profesional sanitario por importe aproximado de 40.000 €. La citada demanda fue archivada por el juzgado al alegar los letrados del oftalmólogo que esta no era la vía correcta para reclamar, ya que el paciente fue derivado desde un hospital público.

Tras unos meses, el facultativo recibió una solicitud de informe de su actuación por parte del Servicio Público de Sanidad, dado que el paciente presentó una reclamación patrimonial frente al hospital y en su contra, desestimándose nuevamente esta vía al entender que no hubo responsabilidad por parte de la Administración Pública y que la actuación del facultativo fue correcta.

Una vez desestimada la vía patrimonial, el paciente interpuso la correspondiente demanda contenciosa administrativa al hospital público, desestimando el juez la reclamación.

Todo este proceso ha durado 4 años y ha generado estrés y preocupaciones al doctor víctima de estas masivas reclamaciones por parte del paciente. Aún así esta situación no ha llegado a su fin, ya que actualmente se ha interpuesto en su contra una denuncia por un supuesto delito de lesiones por pérdida y menoscabo de órgano principal.

La denuncia en si es tendenciosa y oculta información vital, tratando de hacer ver que el doctor denunciado nunca entregó la historia clínica, lo que es totalmente alejado de la realidad.

Ante esto, el oftalmólogo preparó su declaración con los abogados designados, acudiendo al juzgado a prestar declaración, apoyándose en la documentación necesaria y explicando que la complicación que denuncia el paciente es propia de la operación, que mantuvo un tratamiento conservador. Además la segunda operación estaba programada y el paciente no acudió, que tras la operación, tal como demuestra la historia clínica, fue a revisión más de 8 veces.

Así mismo, de la documentación que aportó el paciente para hacer valer sus pretensiones, se demuestra que el paciente acudió a otros oftalmólogos y servicios de urgencia que le dieron las mismas indicaciones que el facultativo denunciado.

Merece la pena señalar, que en uno de los informes médicos de un servicio de urgencias, aportado por el paciente, al que acudió por conjuntivitis, se evidencia que trascurridos más de dos años de la operación, el paciente ve perfectamente, lo que demuestra que la operación fue un éxito y, en consecuencia, en ningún caso puede hablarse de mala praxis del doctor y mucho menos de un posible delito o falta.

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