La caprichosa moralidad de la mente humana

Segundas partes casi nunca fueron buenas. Ya estamos encima de la segunda ola, dispuestos a surfearla. No queda otra opción, es el único camino. Negar la evidencia es negar en todo lo que creemos cuando nos levantamos. Podemos entrar en debates sobre el origen, el contexto, el papel de los políticos, de las autoridades sanitarias, de los medios de comunicación… pero negar la existencia de algo que nos está machacando como sociedad es ser un necio; el negacionismo de lo clarividente.

Desde luego, si alguna vez, en una conversación distendida, nos habíamos preguntado cómo responderíamos cada uno ante la misma situación límite, cómo reaccionaríamos como individuos para aportar luego esa fuerza al agregado colectivo, espero que no volvamos a hacerlo; la opción de hablar del tiempo sigue siendo una alternativa segura.

Hemos fracasado estrepitosamente. Primero, ignorancia. Luego, ingenuidad. Después, frivolidad. Más tarde, moral de rebaño; al principio para venerar y luego para vilipendiar a nuestros profesionales sanitarios. Este comportamiento gregario no hace sino sacar lo mejor y lo peor de nosotros, del individuo, y lo plasma en su aportación al conjunto de nuestra sociedad. Podemos llegar a ser auténticos santos o gente de la más baja estofa.

Al agregarnos a un ente social más grande, formando parte de un altavoz mayor, podemos despertar nuestros más bajos instintos, aunque en casa seamos el Premio Nobel de la Paz. Podemos reprender a nuestro hijo por utilizar palabras malsonantes, para después, en un campo de fútbol, alimentar el odio contra un árbitro porque no ha visto un penalti clarísimo.

Oiga, que vuelven a aumentar las agresiones a sanitarios. No puedo creerlo. Despachamos a gusto nuestra frustración precisamente con los que están ahí para ayudarnos. ¿Dónde? En Urgencias y en Atención Primaria, por supuesto, allí donde los profesionales están más saturados y presionados. Como ir contra el Sistema es demasiado complicado, pues “le digo cuatro cosas a este de la bata que está aquí”, eso si no tengo el día inspirado y la mano muy larga. Lamentable.

Afortunadamente, aún hay profesionales que trabajamos contra esto. En Uniteco llevamos más de 50 años acompañando al médico en su vida y en su carrera, a veces ingrata, pero muchas otras veces apasionante. En cualquiera de las olas de este océano embravecido; la primera, la segunda o las venideras, seguimos a su lado, defendiéndole y protegiéndole, con herramientas como nuestro asesoramiento telefónico gratuito, nuestro servicio 24 horas para urgencias jurídicas o nuestra Garantía de Apoyo Psicológico pos-COVID-19. Aún hay personas que pensamos que sois héroes; quizá estemos locos, quizá no.

Christian Antón, responsable de Comunicación de Uniteco