La historia clínica salva una demanda contra un odontólogo

En esta sentencia se vuelve a demostrar la importancia de contar con historias clínicas completas y actualizadas. Un paciente demandó a su odontólogo por las consecuencias de un tratamiento interrumpido por él mismo. La historia clínica que se presentó en el juicio reflejaba escrupulosamente esas incidencias y terminó por ser decisoria a la hora de absolver al odontólogo.

En Uniteco Profesional siempre aconsejamos a nuestros clientes que dediquen tiempo al desarrollo y actualización de las historias de sus pacientes. Este caso demuestra por qué es tan importante.

Un paciente acudió a un clínica dental para solicitar un presupuesto de tratamiento por los problemas funcionales que tenía en la boca, con varias piezas en mal estado debidas a su mala higiene.

Se pautó un tratamiento de rehabilitación completa de la boca consistente en el tratamiento de las caries de varias piezas, reconstrucciones y puentes. El profesional que trató a la paciente le indicó la importancia que tenía su colaboración en el tratamiento extremando el cuidando de su higiene y acudiendo a las revisiones para concluir las reconstrucciones y los puentes.

Iniciado el tratamiento y quedando pendientes las prótesis de los puentes para el cementado definitivo, el paciente faltó a sus obligaciones y solo acudió a la clínica en 3 ocasiones en el plazo de 2 años por cuestiones de urgencia ante los cuadros de dolor que sufría.

Irónicamente, el paciente abandonó el tratamiento y acusó al profesional de que los dolores que padecía eran por una supuesta mala praxis del tratamiento que le estaba realizando.

El paciente procedió a demandar al odontólogo exigiéndole una indemnización cercana a los 45.000 € en concepto de devolución de los honorarios pagados, por la pérdida de piezas dentales, además de solicitar un período de incapacidad por el tiempo que duró el tratamiento.

En cuanto recibió la demanda el odontólogo reunió toda la documentación necesaria respecto a este caso para ponerlo en conocimiento de los gestores de su seguro de responsabilidad civil profesional. Una vez activado su seguro se pudo preparar una buena y sólida defensa del caso.

Tras el correspondiente desarrollo del procedimiento, el juez de 1ª Instancia dictó una sentencia en la que desestimaba la demanda formulada por el paciente sobre tres fundamentos básicos:

1. En primer lugar, el juez se apoyaba en la vigente doctrina del Tribunal Supremo, en sentencias como la de 11 de diciembre de 2001, en la que se establece que la obligación del médico es una obligación de medios, en el sentido de que debe prestar al paciente el cuidado correspondiente a su enfermedad. Excepcionalmente es una obligación de resultados, en el caso de que se haya comprometido a la obtención de un resultado concreto. Esta distinción tiene sus consecuencias en cuanto al cumplimiento o incumplimiento de la obligación, a la responsabilidad y a la prueba, radicando la cuestión esencial en probar el nexo causal entre la actuación del médico y el resultado dañoso que acredita su culpa.

2. En segundo lugar, al hilo de la anterior doctrina, el juez indicó que la carga de la prueba le corresponde a la parte demandante, el paciente, e indicó que este no había demostrado durante el procedimiento el supuesto daño (insufribles dolores, problemas funcionales y pérdida de piezas dentales según se reflejó en la demanda), ni tampoco la mala praxis que imputaba al profesional.

3. En último lugar, el juez de Instancia indicaba que había quedado probado a la vista de la historia clínica, que el demandante había incumplido sus obligaciones como paciente y no hizo caso a las indicaciones del profesional de que extremara la higiene de su boca y que acudiera a las citas de revisión para la colocación definitiva del tratamiento protésico.

Tras la desestimación de la demanda el juez condenó a las costas del procedimiento al paciente, lo que ha podido suponerle un coste de en torno a unos 12.000 €.

Como puede verse, una de las claves del procedimiento para la desestimación de la demanda fue el incumplimiento del propio paciente de sus obligaciones, lo cual se apreciaba claramente en la historia clínica.

Es muy recomendable que el médico documente los incidentes que vayan surgiendo por los incumplimientos de los pacientes de las pautas que les va dando, ya que el correcto desarrollo de un tratamiento depende en buena medida de la colaboración del paciente.

Para intentar evitar que los incumplimientos o la falta de colaboración de los pacientes se vuelvan contra el propio médico para exigirle responsabilidades por una supuesta mala praxis, conviene reflejar en la historia clínica de forma clara estos incidentes. Otra medida adicional de seguridad es adecuar los consentimientos informados por escrito para que adviertan al paciente de la necesidad de su colaboración.

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