Las estrategias defectuosas de defensa alargan los juicios

La Sanidad Pública recibe muchas reclamaciones, en las que se enjuicia la labor de sus profesionales. En esos momentos entra en juego el seguro de la Consejería de Salud, que se encarga no solo de cubrir las indemnizaciones, sino también de la defensa legal de los médicos encausados. Ante la falsa seguridad que puede dar a estos médicos saber que se dispone de un seguro, hay que analizar bien cómo funciona ya que, en ocasiones, los plazos judiciales se alargan por investigaciones defectuosa.


En este caso se acusó a dos médicos por los daños producidos a un paciente tras una biopsia testicular. En un primer momento se encargaron los servicios jurídicos del seguro público, pero ante la dilación de los tiempos, los dos facultativos decidieron acudir a su seguro privado, que complementaba los capitales de la póliza pública, así como garantizarse una defensa jurídica personalizada.

El juzgado penal nº 25 de Madrid, dictó sentencia por la que se absolvía al equipo de la Unidad de Reproducción del Hospital Gregorio Marañón de la acusación vertida por un paciente y la fiscalía por lesiones imprudentes durante una biopsia testicular.

La acusación manifestaba una acusación tan grave como que estos dos médicos no estaban capacitados para realizar esta técnica, tildando su actuación como intrusismo profesional, así como impericia en cuanto a cómo realizarla.

Durante el tiempo que duró el procedimiento se produjo una situación de grave inseguridad para los médicos que, si bien estaban atendidos por abogados designados por la aseguradora pública, vieron que o no tenían la información necesaria del procedimiento o que, quizás, con el fin de no explicar todos los hechos ocurridos, no consiguieron desmontar las acusaciones de manera más ágil y evitar los 7 años de banquillo que sufrieron.

Es cierto que, incluso con la mejor defensa, no se evita que una reclamación se pueda complicar y se tenga que llegar a celebrar juicio. Lo que no tenía sentido, en este caso, es que no se hubiera aclarado desde el primer minuto que la biopsia testicular es una técnica que el propio Servicio Madrileño de Salud había asignado a las Unidades de Reproducción. No solo no había intrusismo, sino que la propia Consejería había autorizado que fuera así.

Por otro lado, los daños reclamados no tenían su origen en la biopsia, sino en la colocación de una sonda durante el post operatorio por una Unidad diferente a la que pertenecían los médicos encausados, que además es un riesgo posible y típico de este tipo de actuaciones.

Es decir, se dejó avanzar el procedimiento con tres premisas falsas: el supuesto intrusismo, lesión por biopsia, que anatómicamente era imposible, y error por intervención en el testículo sano. Este último punto no era más que un error tipográfico de la historia clínica que tuvo que ser subsanado durante el juicio.

Cuando la Asesoría Jurídica comunicó a los doctores la mala noticia de que se abría juicio y que se pedía inhabilitación y prisión, decidieron acudir a una segunda opinión, basada en una valoración por parte de los especialistas de su póliza de seguro privada.

Desde que se asumió la defensa del caso, se valoraron las pruebas de la fase de investigación y se pusieron todas ellas a disposición del Juzgado, logrando certificados del hospital, declaraciones de todos los especialistas que estuvieron presentes en la técnica de la biopsia y la petición de informes periciales de especialistas en Ginecología y Urología, para defender la correcta praxis y la capacidad profesional de los médicos encausados.

Es posible que no se hubiera evitado el juicio, pero lo que es cierto también es que no se habían practicado estas pruebas en la fase de instrucción, por lo que se había privado a los médicos de los medios para que, al menos, se hubiera frenado el juicio.

El resultado fue favorable, quedó demostrada la correcta actuación, la pericia y conocimientos de los profesionales y la imposibilidad de relacionar la lesión con la actuación de los médicos. A pesar de la buena noticia, siempre quedará la duda de qué hubiera pasado de no haber acudido a su seguro privado.