Las reclamaciones aumentan cuando el resultado no es el esperado: la medicina no es una ciencia exacta

Hoy día observamos un crecimiento exponencial del número de reclamaciones debido sobre todo al cambio de la relación médico-paciente. Actualmente el paciente se ha convertido en un consumidor y el médico en un vendedor de la sanidad. Este cambio de mentalidad que subyace de nuestro sistema capitalista provoca la falsa creencia de que la medicina es una ciencia exacta que debe garantizar resultados y que cualquier enfermedad es curable.

En el caso de la semana valoramos un supuesto que se repite en las consultas y quirófanos de los hospitales en las patologías asociadas a la especialidad de neurocirugía.

Resumen del caso
Paciente que presenta un cuadro de fibrosis secundario a una intervención por una hernia discal. Tras la valoración se propone una intervención para dar mayor solidez a la columna y que disminuya secundariamente el dolor. Después de la intervención se produce una mejoría parcial. Los estudios radiológicos mostraban una correcta colocación de los implantes por lo que se inicia un tratamiento conservador con tratamiento farmacológico, rehabilitador y remitiéndose a la unidad del dolor. Mantenido el tratamiento durante un tiempo sin mejoría, de común acuerdo con el paciente, se realiza una fibrinolisis de la raíz afectada y tratamiento post operatorio similar, pero de nuevo el resultado no es completamente satisfactorio.

Durante el curso del tratamiento el paciente solicita que se le realice una nueva intervención quirúrgica para erradicar el dolor completamente, en este punto, el cirujano advierte al paciente que según su criterio una nueva cirugía no mejoraría su clínica y que incrementaría el riesgo de lesión radicular, aún así el paciente insiste en la tercera intervención y se le realiza una neurolisis, pero al igual que las intervenciones anteriores no da un resultado completamente satisfactorio.

Durante todo el proceso se le realizaron al paciente todas las pruebas radiológicas y diagnósticas preoperatorias y postoperatorias necesarias, mostrando estas que las cirugías estaban correctamente practicadas no siendo las causantes de la persistencia de los dolores. La RMN realizada tras la última intervención pone de manifiesto un cuadro degenerativo osteoarticular junto con una pequeña alteración fibrótica al nivel implicado en este proceso, el cirujano le informó que no podía ofrecerle otra opción terapéutica salvo tratamiento farmacológico o colocación de un sistema de estimulación medular indicándole los profesionales que podían realizarlo, no volviendo el paciente por consulta.

Conclusión
La medicina, aunque esté correctamente practicada, no siempre es capaz de conseguir la curación completa, en situaciones de este tipo, la información que traslade el médico tiene una gran trascendencia desde distintos puntos de vista:

1. En un primer plano el médico tiene que informar de las opciones terapéuticas que la ciencia pone al servicio del paciente.

2. Es fundamental que el paciente esté perfectamente informado no solo del contenido de la intervención, sino de todos los riesgos que implica y de las posibilidades de éxito completo o de agravación para no crear falsas expectativas.

3. La decisión libre del paciente a someterse al tratamiento propuesto e informado debe quedar reflejada en la historia clínica, ya que ante la previsión de una escasa mejoría debe quedar claramente reflejado en la historia que se le ha informado de las posibilidades de éxito, de las alternativas de tratamiento y que el consentimiento del paciente se da siendo consciente de estas circunstancias.

Dejenos su comentario.