¿Estoy obligado a vacunarme contra la gripe para evitar el contagio a pacientes?

Cuando aumentan las consultas que nos llegan acerca de la obligación de vacunarse contra la gripe por parte de médicos y dentistas, sabemos que ha llegado la epidemia anual de esta enfermedad.

Desde el despacho de abogados DS Legal Group hemos intentado atender esta consulta desde distintos enfoques, con el fin de atender todas las dudas que se han generado alrededor de este tema, conocido como la gripe nosocomial.

El debate que se presenta no es baladí, y para conocer la importancia del mismo, basta saber que, desde un punto de vista general, el aumento de las estadísticas de infecciones nosocomiales (las infecciones que se producen a los pacientes que acuden a un centro de salud de cualquier ámbito) han llamado la atención de la Unión Europea, hasta el punto de que en la actualidad se encuentra estudiando un proyecto legislativo para reducir los contagios hospitalarios.

La normativa que regula esta materia la encontramos en el ámbito de la prevención de riesgos laborales. De forma general, el artículo 22 de la Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales, regula la vigilancia de la salud en los centros de trabajo, estableciendo una serie de obligaciones tanto para el empleador como para los trabajadores.

No obstante, para el caso que se plantea, debemos acudir a una norma más específica, el Real Decreto 664/1997, de 12 de mayo, sobre la Protección de los Trabajadores contra los Riesgos relacionados con la Exposición a Agentes Biológicos durante el trabajo.

Esta norma, en su artículo 8.3 establece que:

“Cuando exista riesgo por exposición a agentes biológicos para los que haya vacunas eficaces, estas deberán ponerse a disposición de los trabajadores, informándoles de las ventajas e inconvenientes de la vacunación”.

Por lo tanto, desde el punto de vista laboral, no existe obligación jurídica de que el médico se vacune contra la gripe, sino que existe una obligación de la empresa o la administración pública de poner a disposición del médico la posibilidad de vacunarse, informándole objetivamente de las ventajas y sus inconvenientes.

Partiendo de lo anterior, los centros de trabajo y administraciones públicas que operan en el sector sanitario establecen determinados protocolos o guías de vigilancia sanitaria que, aunque no constituyen normas de obligado cumplimiento, constituyen pautas de trabajo para intentar prevenir las infecciones nosocomiales.

Dichas guías o protocolos deben informar al médico sobre las ventajas e inconvenientes de la vacunación, pero no pueden obligar al médico a vacunarse, ya que es una decisión personal de cada profesional.

Estas guías también establecen otras pautas o recomendaciones de actuación para intentar prevenir el contagio a pacientes, en especial medidas de higiene, como utilización de mascarillas, al toser o estornudar utilizar un pañuelo de papel que luego se desechará, lavarse las manos, etc.

Desde otra perspectiva el Código Deontológico tampoco impone la obligatoriedad del médico de prevenir el contagio a pacientes a través de una medida de prevención primaria como la vacunación, sino que se limita a imponer obligaciones abstractas respecto a la calidad de la atención médica que poca luz arroja a esta cuestión.

Por último cabe apuntar que, desde el punto de vista de la responsabilidad profesional del médico, el peligro de que un paciente pueda reclamar una indemnización por el contagio de la gripe es remoto ya que es muy complicado probar que dicha enfermedad fuera contagiada desde el médico que le atendió. Aun así, en caso de enfermedad que no suponga una incapacidad temporal para el ejercicio de la profesión, es conveniente consultar los protocolos de prevención existentes en el centro de trabajo.

Israel Torres
Abogado DS Legal Group

 

1 Comentarios

  1. Cada año en otoño se plantea el tema por Ustedes tratado, por cierto de manera muy acertada, sólo añadir que además desde el punto de vista médico no podemos obligar a ningún paciente,profesional o no a vacunarse , no sólo por las razones por Ustedes expuestas, sino además, que al no ser al 100% seguras ni el 100% efectivas no podemos someter a un potencial riesgo sin consentimiento informado aunque sea verbal.
    Gracias por su información .

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