¿Qué ocurre si me olvido un oblito quirúrgico en un paciente?

Las reclamaciones a los profesionales sanitarios están a la orden del día. En los últimos años el incremento de éstas ha sido exponencial lo que ha provocado una mayor preocupación en los profesionales del sector. Dentro de estas reclamaciones a médicos destacan las que son por negligencia o mala praxis.

En algunas cirugías pueden darse situaciones que causen graves daños a los pacientes debido a negligencias, como pueden ser los oblitos quirúrgicos, que es como se denomina a los cuerpos extraños que se olvidan en el cuerpo del paciente tales como una gasa o un instrumento quirúrgico.

La forma más correcta de actuar es contar, antes y después, todo el material quirúrgico. El hecho de actuar de una manera contraria se considera una actuación negligente, ya que se suele considerar que no se han tomado todas las precauciones necesarias.

Lógicamente el cuerpo humano reacciona ante este tipo de cuerpos extraños. Los resultados que esta acción puede provocar son lesiones, inflamación o infecciones. Esto puede suponen la vulneración de la lex artis ad hoc, lo cual genera la responsabilidad civil del personal sanitario, las clínicas y la responsabilidad patrimonial de la Administración en el caso de los hospitales públicos.

En los casos en los que el cuerpo extraño no produce ningún daño, ni se demuestra una relación causal entre el objeto olvidado y una lesión, puede que esta responsabilidad no se genere.

A continuación, expondremos algunos casos recientes referentes a este tipo de reclamaciones.

Un tornillo en el maxilar
Una clínica dental, el dentista y su aseguradora, fueron condenados a indemnizar con más de 40.000 € a un paciente al olvidarse el facultativo un tornillo incrustado en el seno maxilar derecho, entre la nariz y el ojo. Este elemento permaneció durante siete meses en el paciente hasta que se le extrajo un implante y se le colocó otro. El médico pensó que el objeto había sido ingerido por el paciente. Debido a los fuertes dolores que padecía el demandante se detectó el oblito quirúrgico y se procedió a su extracción.

Gasas, lo más habitual
Un paciente presentó un recurso sobre una reclamación de indemnización por responsabilidad patrimonial ante la Consejería de Sanidad y Consumo por la asistencia médica recibida en uno de sus hospitales. Finalmente se impuso una condena a la Administración de 70.000 € que debían pagar al paciente por daños y perjuicios ante la defectuosa asistencia, ya que se dejaron unas gasas olvidadas durante una intervención.

Una gasa en la médula
Dentro de este campo hay un caso que destaca por encima de todos. Este suceso ocurrió cuarenta años atrás cuando un cirujano extirpó al demandante una protrusión de las cubiertas de la médula. Tras la intervención el paciente presentaba estado febril y dolores físicos. Ante este cuadro se volvió a intervenir al paciente retirando un resto de una gasa que había sido olvidada en la primera intervención. A consecuencia de la segunda operación al paciente le quedaron secuelas irreversibles y fue indemnizado con 18.000 €.

Con todos estos casos hay que aconsejar a cualquier facultativo que se encuentre ante una situación como las expuestas que contacte con su correduría de seguros o sus abogados para tomar las mediadas necesarias para su defensa.

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