Oftalmología. Cuando el paciente te lleva a juicio por sus propios errores

Es cada vez más habitual encontrarse con casos en los que una escrupulosa y excelente práctica médica ha acabado en los tribunales. En este caso el recelo de un paciente al pedir una segunda opinión médica y el posterior abandono de su propio tratamiento desencadena una demanda judicial contra una oftalmóloga inocente.

En este caso un paciente acudió a la consulta de una clínica de oftalmológica asturiana con la intención de corregir un defecto refractivo.

En la entrevista con la doctora que iba a realizar la intervención, el paciente no refirió enfermedades crónicas ni antecedentes oftalmológicos de enfermedad que pudieran ser significativos en la intervención.

Tras realizar la anámnesis y valoración del paciente se le realizó el diagnóstico de astigmatismo miópico compuesto en el ojo derecho y miopía en el ojo izquierdo.

Tras el estudio previo se constató que el paciente era apto para el tratamiento, por lo que el paciente se sometió a la intervención, siguiendo los más estrictos protocolos operatorios. Con antelación suficiente recibió el consentimiento informado, explicándole exhaustivamente las alternativas que disponía, las circunstancias particulares, la técnica, el pronóstico y las posibles complicaciones y riesgos que pudieran darse.

Se realizó la intervención sin complicaciones intraoperatorias. Tras la ablación se repuso el epitelio corneal y se colocaron lentes de contacto blandas terapéuticas.

Inmediatamente tras el tratamiento láser se realizó la primera revisión, siendo esta completamente normal por lo que, tras diversos estudios y un nuevo control, el paciente recibió el alta para abandonar la clínica, explicándole previamente los cuidados postoperatorios y las recomendaciones para los días siguientes al tratamiento láser.

Al día siguiente, se efectuó el tercer control postoperatorio, mostrando una correcta evolución.

Durante la siguiente semana se realizaron tres consultas más, revelando la buena evolución del paciente, que en ningún momento dio muestras de dolor o molestias asociadas al tratamiento.

Comienzan las molestias
Durante los días siguientes el paciente llamó a la clínica señalando que sentía molestias en el ojo derecho pero, tras instaurar el tratamiento apropiado en estos casos, esos dolores finalizaron, hecho que demuestran las posteriores visitas a la clínica los días siguientes, aunque el defecto del ojo derecho no estaba completamente epitelizado.

Después de varias visitas, el paciente solicitó un justificante donde figurara la técnica realizada, el retraso en la epitelización del ojo derecho, y el tratamiento que tenía que realizarse, concertando otra visita unos pocos días después, solicitando asimismo otro informe a su médico de cabecera, ya que el paciente se encontraba de baja.

Abandono del tratamiento
Tras la última visita, el paciente abandonó el tratamiento que estaba recibiendo por parte de la doctora de forma totalmente injustificada y sin previo aviso a la profesional, a pesar de que, como bien sabía, aunque cursaba con normalidad, el mismo no había acabado y tenía señalada cita en menos de una semana.

Es importante destacar en este caso el gravísimo incumplimiento contractual y de la relación médico-paciente por parte del demandante, que fue una auténtica temeridad.

El paciente, con supuestas molestias y alegando que no sentía mejoría, antes de abandonar el tratamiento aplicado por la citada clínica, acude a otro profesional distinto, ocultando a la doctora que le estaba tratando que se había sometido a tratamiento con un nuevo doctor, y por supuesto ocultándole el diagnóstico y tratamiento que estaba recibiendo por este nuevo profesional, hecho que es considerado una auténtica temeridad.

En la demanda presentada por el paciente se hace referencia a que en ningún momento se diagnosticó en la clínica la enfermedad que diagnostica el nuevo profesional: queratitis herpética. Este diagnóstico se entiende porque clínicamente ambas entidades evolucionan de una manera parecida.

Destacamos que la única complicación que tuvo el paciente durante el postoperatorio fue un retraso en la epitelización en el ojo derecho, lo cual es la causa más frecuente de úlcera corneal tras una intervención de cirugía Lasik, problema del que el paciente estaba perfectamente informado y evolucionaba correctamente con el tratamiento pautado por la doctora.

La medicación contradecía el diagnóstico
La negligencia del paciente, no informando a su doctora de que estaba siendo sometido a tratamiento por otro doctor, provocó que el tratamiento pautado por el nuevo doctor estaba contraindicado para el propio diagnóstico que había realizado, por cuanto, en las queratitis herpéticas superficiales, están contraindicados los corticoides, medicación que fue prescrita al paciente por dicho doctor, y que en caso de que padeciera queratitis se hubiera puesto peor, lo que reafirma el hecho de que no padecía dicha enfermedad.

Asimismo, la medicación pautada por el otro doctor influyó en el curso del postoperatorio, ya que el tratamiento que pautó provocó retraso en la cicatrización (epitelización).

Además, al abandonar el tratamiento que estaba realizando la doctora que realizó la intervención, el paciente impidió que concluyera la epitelización del ojo derecho, por lo que la supuesta lesión por la que reclama en modo alguno puede ser atribuible a la actuación de la doctora, sino que es absolutamente imputable a la actuación imprudente del paciente, al abandonar el tratamiento y recibir por su cuenta dos tratamientos distintos ocultando información a la profesional que le estaba atendiendo.

Resulta curioso en este caso cómo el demandante acusa a su doctora de no utilizar los medios adecuados, cuando el propio paciente ocultó en todo momento información a la clínica y doctora que le trataban.

Además de reclamar la falta de diagnóstico de la queratitis herpética, el demandante reclamó en la demanda que la clínica y la doctora son responsables de un leucoma que supuestamente padeció el paciente 11 meses después de abandonar el tratamiento con la clínica, por lo que resulta totalmente ilógico que se pretenda imputar ese daño a la doctora.

Hay que destacar en este caso, que el paciente continuó con su actuación temeraria, y estuvo casi un año sin ver a ningún profesional médico, por lo que el supuesto leucoma es detectado casi 11 meses después de que el paciente abandonase el tratamiento de la doctora.

De acuerdo con lo anterior, el leucoma por el que reclama el paciente puede haberse producido por otro motivo distinto a una queratitis herpética, máxime cuando ha transcurrido tanto tiempo y, generalmente, los leucomas aparecen en los días sucesivos a la causa que los produce.

Sentencia favorable
Finalmente el juez absolvió tanto a la clínica como a la doctora demandada tras comprobar los hechos demostrados por la defensa, llevada a cabo por DS Legal Group. Finalmente se pudo demostrar que fue la total falta de diligencia del paciente la que provocó que los tratamientos no tengan el resultado esperado.

Vemos cómo en este caso, la negligencia del paciente provocó que él mismo cree una lesión, ya que además de abandonar el tratamiento, ocultó información fundamental.

En este caso podemos ver, como a menudo sucede, que la negligencia del paciente provocó que una actuación médica escrupulosamente llevada a cabo por los doctores terminó en una reclamación judicial, con los trámites que eso conlleva. Desde Uniteco Profesional aconsejamos siempre un buen seguro de responsabilidad civil profesional, respaldado por abogados especializados, ya que, hasta los casos más claros hay que saberlos defender.

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