Pandemia y transformación digital

Hace algunos años la transformación digital comenzó a ser una tendencia que cada vez ha ido cobrando más fuerza, hasta tal punto que empezaron a crearse departamentos dentro de las empresas dedicados única y exclusivamente a llevar a cabo esa función.

Muchas entidades descubrieron que esta tarea no era tan sencilla. ¿Por qué? El motivo es que se trata de concepto que no es tan fácil de digerir y en la gran mayoría de los casos no se aplica correctamente. Se comete el gran error de pensar que con adquirir las tecnologías más punteras del mercado y eliminando el papel ya se está llevando a cabo un proyecto de transformación digital, cuando realmente no es así.

La Transformación Digital tiene que ver más con las personas que con la propia tecnología, con mejorar los procesos de negocio y con cómo somos capaces de llevar a cabo la gestión del cambio. Desde mi punto de vista, cualquier herramienta tecnológica no es más que un facilitador, bajo ningún concepto es la solución a todo. Es por esta razón por la que algunos proyectos fracasan, porque no se enfocan en que lo primero es llevar a cabo un cambio de mentalidad, a todos los niveles de la compañía, seleccionando la tecnología más adecuada, ya que no todas las herramientas se ajustan a las necesidades de negocio y operatividad de todas las empresas. En este punto se debe hacer un análisis de las peculiaridades de cada una para hacer una correcta selección. La tecnología, sin duda alguna, ayudará significativamente y de manera muy efectiva a cumplir con el objetivo de crear una “identidad digital”.

Viéndolo desde esa perspectiva puede parecer misión imposible, pero cuando, en nuestro día a día, se introduce un factor externo inesperado que acelera la transformación digital de forma radical, se adquiere mayor conciencia para tomar la decisión de renovarse o quedarse en el intento a las primeras de cambio. La crisis del coronavirus ha trastocado gran parte de nuestros hábitos, obligándonos a cambiarlos en muchos sentidos.

Hace varios años que en Uniteco se tomó la decisión de automatizar los procesos y hacer uso de las firmas digitales. Podemos decir que vamos por buen camino, construyendo unos cimientos sólidos para esta ardua tarea. La pandemia de COVID-19 nos ha confirmado que hemos acertado en apostar por ello, aunque aún nos queda mucho trabajo por delante.

Todo consultor de TI (tecnología de la información) tiene siempre que enfrentarse a un gran reto en todos los proyectos en los que es participe; nada menos que la resistencia al cambio. Esto puede traer consigo muchos inconvenientes o provocar grandes retrasos. Nunca hubiera imaginado que una pandemia mundial me facilitaría el trabajo en este sentido; personas que se negaban rotundamente a un cambio de esta índole vieron que no había otra alternativa. No podía haber contacto presencial y se debía hacer todo a distancia, por lo que decidieron darse la oportunidad de experimentar una nueva forma de trabajo.

Se atrevieron a realizar actividades que antes parecían impensables, descubriendo lo sencillo que es apoyarse en un entorno 100 % online donde los horarios no son una barrera; una tecnología disponible 24/7. Lo más importante es que no se dejaron llevar por el pánico; eligieron dar lo mejor de ellos mismos para seguir ofreciendo un servicio continuo y de calidad a nuestros clientes.

Porque el éxito de las empresas está en las personas que la forman, y Uniteco es un claro ejemplo de ello. Aunque ahora hemos recuperado algo de normalidad, nos queda un camino largo en el que continuaremos afrontando grandes cambios. La adaptación es necesaria y la seguridad es la prioridad.

Cecilia Martínez, responsable de Transformación Digital y Procesos de Uniteco