Reclamaciones frente a varios psiquiatras por autolisis de un paciente fuera del recinto hospitalario

Uno de los siniestros más habituales que se presentan ante un psiquiatra se producen por el permiso al paciente de un fin de semana, unos días, con los progenitores terminando ese permiso en daños físicos personales o no y que los familiares suelen achacar a un permiso mal concedido por no ser apto para el paciente. En este caso analizaremos la reclamación contra unos médicos por el suicidio de un paciente durante un permiso fuera del hospital.

Del mismo modo intentaremos dar alguna línea de consejos para que en el caso de que se produzcan los hechos pueda realizarse una correcta defensa de la reclamación.

En este caso los padres de una menor internada en la planta psiquiátrica de un hospital, la cual se encontraba en fase de tratamiento, reclaman a los distintos psiquiatras y especialistas porque cuando la paciente disfrutaba de un permiso de fin de semana con sus padres, propio de la evolución del tratamiento seguido con la paciente, se produjo la autolisis de la paciente en la vivienda familiar.

Los reclamantes entendían que su hija había fallecido por sufrir un retroceso en su evolución en la enfermedad y los médicos de referencia lejos de poner remedio al mismo, permitieron y autorizaron un permiso donde existía una probabilidad demasiado alta para que ocurriera el fatal desenlace, como así pasó.

Del mismo modo, también se reclamaba la falta de instrucciones y la falta de comunicación del Centro en el momento que dejan a la paciente con sus padres para el disfrute del permiso, y que estaban poniendo en manos de los padres algo que era imposible de controlar.

En este tipo de reclamaciones el objetivo es proveerse de todo el material probatorio posible, que anule las fundamentación realizada por los reclamantes, sobre todo a través de la historia clínica, especial mención a las sesiones clínicas de conjunto de los profesionales que actúan en este tipo de seguimiento de pacientes con estas patologías, así como facilitar la documentación necesaria donde establezcan recomendaciones y protocolos de actuación con el paciente con el tutor y recabar de este su entrega en los casos de permisos.

Este tipo de reacciones por parte de los pacientes pueden enmarcarse dentro de los que denominamos hechos fortuitos o excepcionales, que si bien una posible responsabilidad para el profesional puede ser difícil de encontrar, por la imprevisibilidad de los hechos, se debe al menos fundamentar que las decisiones adoptadas fueron acordes con los datos que constan en la evolución del paciente y que asimismo se ha dado una correcta información a los tutores del paciente.

Lógicamente, cualquier permiso debe de estar fundamentado en una evolución correcta del paciente y en una correcta actuación médica, no pudiendo nunca estar sometido a los deseos del tutor y sus circunstancias.

Este es un nuevo ejemplo en el que historia clínica e información al paciente o sus tutores se erigen como núcleo de la defensa del profesional.

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