¿Qué son los protocolos médicos?

Los protocolos médicos son un conjunto de recomendaciones sobre los procedimientos diagnósticos a utilizar ante cualquier enfermo con un determinado cuadro clínico, o sobre la actitud terapéutica más adecuada ante un diagnóstico clínico o un problema de salud. La Audiencia Provincial de Toledo dice que “constituyen un medio de plasmar las directrices o recomendaciones actualizadas que un grupo de expertos cualificados establecen para orientar la labor diaria de los profesionales”.

Carecen de obligatoriedad jurídica, aunque es cierto que en la práctica sirven de guía también a nuestros tribunales para valorar la actuación de los profesionales sanitarios. El no cumplimiento íntegro de su contenido por parte de un facultativo, a priori, no implica una actitud negligente, por lo que habrían de estudiarse las circunstancias de cada caso concreto.

Se han convertido en una herramienta de gran utilidad para los profesionales sanitarios, facilitándoles el diagnóstico y tratamiento de enfermedades. Esto, a su vez, implica una mayor eficacia de la asistencia sanitaria en beneficio del paciente; diagnósticos más tempranos y conocimiento rápido de cómo abordar el cuadro clínico diagnosticado. Esta situación también repercute positivamente en los centros médicos, pues los diagnósticos tempranos y los tratamientos adecuados permiten indudablemente economizar recursos.

Por tanto, generalmente, los protocolos contribuyen al mantenimiento de la calidad asistencial mediante el uso adecuado de los recursos disponibles, evitándose decisiones clínicas no fundamentadas científicamente y reduciendo la variabilidad incompetente de la práctica médica.

Estas guías clínicas pueden ser elaboradas por instituciones públicas o privadas, sociedades científicas, comités de expertos o grupos profesionales, tanto en el ámbito estatal, regional, territorial o local. De la misma manera, las guías elaboradas en otros países también se usan en el nuestro, una vez son aprobadas por alguna institución del sector.

En este sentido, para tratar una determinada enfermedad pueden existir diversas guías o protocolos cuyo contenido no es coincidente, ni siquiera dentro de una misma comunidad o ciudad, porque cada hospital puede tener sus propios protocolos.

Independientemente del contenido, sí es común para todos los protocolos que cumplan unos requisitos mínimos:

– Ser realizados en el propio país o, si son realizados en el extranjero, que sean aprobados por alguna de las instituciones anteriormente mencionadas.

– Debe reflejarse su autoría.

– Debe contener la fecha de su realización o última revisión, y deben ser actualizados o revisados cada cierto tiempo.

– Deben ir dirigidos a facilitar el diagnostico o tratamiento de una enfermedad concreta.

– Debe reflejar el ámbito de aplicación y a quién se dirige.

– Debe reflejarse cómo se ha elaborado, qué pasos se han seguido, y en qué se han basado, dejando constancia de la bibliografía y estudios utilizados.

En muchas ocasiones, los profesionales sanitarios desconocen cuál es el protocolo que hay que seguir para tratar una determinada enfermedad, a veces porque desconocen cuál es el que utiliza su centro, bien por falta de información o por ser ésta imprecisa. En otras ocasiones puede ser porque el propio centro no disponga de protocolos para tratar una enfermedad concreta, porque no se ha preocupado de tenerlos, o bien porque la sociedad científica no ha conseguido averiguar pautas de tratamiento para la curación de una determinada enfermedad.

Lo que sí podemos afirmar es que los protocolos médicos son instrumentos que aportan generalmente beneficios, tanto a los profesionales como a los pacientes y los centros médicos. Es exigible su presencia en todos los centros sanitarios de nuestro país, deben ser de fácil acceso y estar redactados de forma clara y actualizada, debe ofrecerse formación sobre los mismos y que existan departamentos de ética médica a los que el profesional pueda acudir cuando un protocolo le genere dudas. De la misma manera, es exigible que el profesional se preocupe de conocer estos protocolos y que los aplique, sin menoscabo del uso de la libertad médica, cuando las circunstancias del caso así lo requieran.