Reclamación de 1.700.000 € al hospital, al anestesista y al cirujano por las lesiones sufridas tras una nucleoplastia

A veces lo improbable acaba sucediendo. En Uniteco Profesional siempre recomendamos estar cubiertos en responsabilidad civil profesional ante cualquier circunstancia, por extraña y poco usual que parezca, ya que una sola de estas situaciones puede dar al traste con toda una carrera profesional, además del patrimonio del demandado.

Por otra parte se recomienda que el capital asegurado sea tal que no solo cubra una posible indemnización millonaria –como ya se están dando-, sino que sufrague los costes de la defensa, que en casos complicados, largos y en los que intervienen muchos profesionales consumen alarmantemente los capitales asegurados al aumentar considerablemente los gastos.

La demanda se instó por las lesiones sufridas tras una intervención quirúrgica dirigida por el cirujano, consistente en una nucleoplastia por láser, en un hospital privado. Como consecuencia de ello, la paciente, presentó en el postoperatorio falta de movilidad, siendo, posteriormente, diagnosticada de tetraplejia iatrogénica como consecuencia de la citada operación.

La demanda se dirigió contra el cirujano como responsable de la intervención, contra el anestesista, como ayudante y colaborador de la misma, así como responsable de las constantes del paciente, y al hospital por culpa in eligendo y posible defecto del material disponible.

La defensa del hospital, como suele ser habitual, se desentendió del doctor alegando falta de relación laboral y defendió la plena autonomía del cirujano -viniendo a decir que no eran responsables de las actuaciones en sus instalaciones-, a pesar de que el propio centro hospitalario facturaba gracias a sus actuaciones como médico.

Por parte de la defensa del anestesista, se defendió la correcta praxis realizada en el procedimiento, y que la causa de las lesiones se debía a una reacción biológica inesperada del paciente y por lo tanto impredecible desde el punto de vista médico, así como la falta de realización causal entre la acción de la anestesia y el daño sufrido.

Por parte del cirujano los hechos ocurridos se debieron a un caso de fuerza mayor impredecible y sin referencias en la bibliografía médica. Lo improbable había acabado sucediendo.

A pesar de toda la batería de pruebas e informes periciales que se presentaron, finalmente la jueza entendió que el consentimiento informado era defectuoso y que por lo tanto existió mala praxis por parte del cirujano y su obligación de informar al paciente. Se demostró que las actuaciones realizadas fueron las correctas y que se cumplió escrupulosamente con la práctica médica, sin embargo un consentimiento informado considerado como defectuoso acabó por condenar al cirujano.

En la sentencia no se llegó a determinar cuál fue el acto u omisión de imprudencia o contrario a la lex artis ad hoc realizado por el doctor, sin embargo entiende que le privó a la paciente poder decidir si intervenirse o no y los riesgos de la operación, y que solo por esto era merecedor de la condena.

Finalmente se condenó al cirujano y a su aseguradora a pagar una indemnización de más de 720.000 €, además de a 400.000 € de intereses.

El anestesista, que tenía su seguro con Uniteco Profesonal y fue defendido por DS Legal Group obtuvo la absolución.

Además de los importes de esta indemnización y de los intereses, hay que sumar los costes de la defensa que, a modo de referencia, sumando los emolumentos de los abogados, procurador y peritos pueden llegar a más de 120.000€ en un caso como estos.

Dejenos su comentario.