Las segundas opiniones médicas pueden acabar en reclamación

En muchos casos las opiniones médicas que se buscan tras una intervención pueden acabar en procesos penales dado que, como sabrán los médicos, existen varias maneras de abordar las patologías. Lo que un especialista considere como la mejor manera de solucionar una dolencia puede no ser compartido por otros, pero nunca debería ponerse en duda el fin curativo del tratamiento propuesto. Esto puede confundir al paciente y generar una reclamación.

En este caso un paciente fue diagnosticado de síndrome de túnel carpiano, para lo que fue intervenido quirúrgicamente en un hospital público por un traumatólogo para liberar la presión de las estructuras nerviosas.

Al dar el alta, se constató que se había liberado tanto el túnel carpiano como el nervio mediano, mediante sección del ligamento anular anterior del carpo, además del tendón del flexor del cuarto dedo.

Tras la intervención se prescribió tratamiento farmacológico y rehabilitación. En las posteriores revisiones se vio una buena evolución del paciente. Una vez iniciada la rehabilitación, se apreció una recidiva del túnel carpiano por lo que se procedió a la apertura manual del mismo. Se continuó con el tratamiento y se observó una buena evolución. En el EMG realizado se constató una neuropatía residual leve sin alteraciones significativas a nivel del nervio mediano, dando el alta laboral y desaconsejando nuevas intervenciones quirúrgicas.

No existía nada que reprochar al traumatólogo, pero la realidad siempre trae sorpresas. Meses después, el paciente acudió a otro hospital. En la consulta de traumatología se le apreció una sensibilidad levemente disminuida en el territorio mediano y una neuropatía sensitiva residual leve, por lo que se decidió intervenirle de nuevo.

La traumatóloga que le intervino indicaba que el ligamento anular del carpo estaba íntegro, e informó al paciente que esto significaba que no había existido esa aquella primera intervención. Ante tal afirmación el paciente demandó al primer traumatólogo, exigiéndole más de 40.000 euros, al entender que no había realizado la intervención, por lo que se trataba de una estafa. También solicitó prisión e inhabilitación.

En ese momento fue cuando se abrió el procedimiento penal, y el doctor acusado reclamó la defensa jurídica de su póliza privada para obtener una segunda opinión. Los nuevos abogados decidieron dar un enfoque diferente al caso. Hasta el momento, la estrategia de defensa solo estaba orientada a explicar el fondo del asunto pero sin ofrecer herramientas para aclararlo. El asesoramiento del doctor fue llevado a cabo por Uniteco y encargado a los abogados de DS Legal Group. La experiencia profesional de este despacho consiguió desmontar la acusación de la Fiscalía y de la acusación particular.

En la testifical, la doctora que provocó la denuncia tuvo que retractarse por una posible acusación falsa, y tuvo que reconocer, gracias a los informes periciales aportados por los abogados de la defensa, que las técnicas utilizadas por ambos equipos fueron diferentes, pero correctas. La única diferencia entre ambas intervenciones es que la primera realizó el corte inicial transversalmente y la segunda, de forma longitudinal. También es importante tener en cuenta que la posibilidad de recidiva en la patología del túnel carpiano es de entre un 3 y un 19 %, siendo habitual la necesidad de una segunda intervención en un 12 % de los pacientes.

Durante el juicio, la declaración de la doctora terminó por eximir de responsabilidad al acusado ya que no pudo asegurar con certeza absoluta que la primera operación no hubiera sido correcta.

El juez reconoció, a la luz de las pruebas, que no había negligencia por parte del acusado. Por un lado, se debía a que la patología por la que fue intervenido el paciente era susceptible de recidiva, hecho demostrado en los manuales de la especialidad. Por otra parte, los peritos coincidieron en señalar que existía la posibilidad de que el nervio seccionado y liberado podía haberse vuelto a unir. Finalmente, también se demostró que la primera operación fue correctamente realizada, ya que la historia clínica había constatado una evolución favorable del paciente.