La imprudencia más inocente puede terminar en reclamación

La sentencia que analizamos esta semana enjuicia una falta de lesiones por imprudencia contra una doctora. Ésta recibió a una paciente en su consulta de nutrición y estética, donde le administró en las extremidades inferiores un producto cosmético, desconociendo que este producto no se podía inyectar, a pesar de que en el etiquetado del envase podía leerse claramente la advertencia “no inyectar”. Continue reading