En seguros un corredor (intermediario) no debería ser una elección, debería ser una obligación

Una de las consecuencias perniciosas de la expansión de la actividad bancaria al mundo asegurador ha sido la supresión de intermediarios, puesto que, tradicionalmente el seguro, como contrato con prestación futura y aleatoria, no se suele vender espontáneamente (es raro que una persona acuda a realizarse un seguro en la cultura española, máxime cuando existen mecanismos públicos de cobertura de riesgos), sino que exige la aparición en escena de un mediador, que ponga de manifiesto las ventajas del seguro y su necesidad para solucionar los riesgos, si es que los mismos llegan a producirse.

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