Un cuadro de fiebre, inapetencia, vómitos y diarrea termina con el fallecimiento de una paciente

La sentencia que analizamos hoy trata sobre el fallecimiento de una paciente, menor de edad, que acudió a Urgencias con un cuadro de 4 días de evolución de fiebre, inapetencia, vómitos y diarrea. Tras la exploración y realización de las pruebas analíticas correspondientes, la doctora dio de alta a la paciente con el diagnóstico de gastroenteritis aguda.

Al día siguiente, y habiendo empeorado en sus síntomas, la paciente acudió de nuevo a Urgencias donde se le realizó una radiografía de tórax. La conclusión de la prueba fue neumonía bilateral concentrada en el lóbulo superior derecho, insuficiencia hepática y coagulopatía severa. Por ello, se acordó su ingreso en la UVI. La paciente falleció el mismo día de su ingreso por un fallo multiorgánico, constando como causa de la muerte “fallo hepático agudo”.

La cuestión controvertida reside en si existió o no una mala praxis médica cuando se asistió a la menor en Urgencias, ya que se encontraba afectada ya por la enfermedad que provocó su fallecimiento. Igualmente se discute si los facultativos que atendieron a la menor en el primer día de la asistencia en Urgencias tenían suficientes datos como para sospechar que la paciente tenía algún tipo de infección en el aparato respiratorio. El primer día que acudió a Urgencias no se le realizó la radiografía de tórax y se le dio el alta sin detectar que la paciente tenía neumonía.

La Sentencia de Apelación expone que es obligación del médico realizar todas las pruebas diagnósticas que sean necesarias, así como que en todos los pacientes existe un margen de error, independientemente de las pruebas que se realicen al mismo.

En primera instancia, y gracias a los informes periciales y a las aclaraciones de los peritos de los demandados, se llegó a la conclusión de que no existió una mala praxis médica. Sin embargo, el perito de la paciente sostuvo que sí existió esa negligencia médica, dado que si se hubiera llevado a cabo una placa de rayos X el resultado que se produjo pudo haber sido distinto.

Sin embargo, y a pesar de esta valoración del perito de la menor, como consecuencia de la testifical, tanto del jefe de servicio de Cuidados Intensivos del hospital como de la pediatra que atendió a la paciente a su ingreso, así como de los informes periciales de las demandadas, se llegó a la conclusión de que la prueba radiológica no estaba indicada dada la situación clínica que presentó la menor en su ingreso, el primer día de Urgencias.

La testifical de la pediatra fue crucial: tanto en un catarro como en una neumonía se pueden producir sibilancias y este hecho no es indicativo de que se tenga que realizar una radiografía. Igualmente, manifestó el hecho de que no existiera dato clínico para sospechar la neumonía y, menos aún, la posible asepsis, ya que este tipo de infección evoluciona en cuestión de horas.

Por todo ello, la Audiencia Provincial de Madrid coincidió con el Juzgador de primera instancia y entendió que no existieron indicios de mala praxis médica.