Una defensa especializada, clave para demostrar la inocencia en casos de RC

Las reclamaciones contra facultativos han tenido un crecimiento continuo en los últimos años. Por ello es cada vez más importante el hecho de contar con una defensa especializada, así como peritos acordes a la disciplina médica sobre la que se demanda que puedan marcar la diferencia.

Una paciente interpuso querella criminal contra un traumatólogo por un presunto error de 12diagnóstico, ya que fue intervenida de una recidiva de túnel carpiano sin sospechar de un tumor glómico subunguneal en el tercer dedo de la mano derecha.

El Ministerio Fiscal presentó un escrito donde calificaba los hechos como un delito de lesiones por imprudencia profesional. Solicitaban cinco meses de prisión, inhabilitación para el derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de condena y tres años de inhabilitación para el ejercicio de la profesión, así como la imposición de costas. La acusación particular realizó un escrito en la línea del Fiscal solicitando una indemnización por responsabilidad civil  de más de 42.000 euros.

Tras el juicio se concluyó que la paciente acudió al Servicio de Traumatología, donde trabajaba el acusado, tras cinco semanas de hormigueos en tres dedos de la mano derecha, además de dolor y pérdida de fuerza. Allí indicó que hacía tres años había sido intervenida del túnel carpiano. El facultativo realizó la exploración física y realizó las pruebas de ‘Tinel’ y de ‘Phalen’ con resultado positivo.

Se le diagnosticó una recidiva de túnel carpiano derivándola a su traumatólogo habitual para valorar una nueva operación. Esta opción fue rechazada por la paciente ya que no podía esperar a que le dieran cita en la Seguridad Social, por ello el acusado le indicó que tenía hueco para operarla en dos días y ella aceptó. Tras el preoperatorio y la firma de los consentimientos informados fue intervenida. El facultativo anotó en la hoja operatoria que se apreciaban “signos de fibrosis importante alrededor del nervio […]” confirmándose así el diagnóstico realizado.

La paciente fue dada de alta el mismo día y se le solicitó que volviera en diez días para retirarle los puntos. A los tres días el traumatólogo llamó para interesarse por la evolución y la paciente confirmó que se encontraba en buen estado.

Al acudir para la retirada de los puntos la paciente refirió dolor en el tercer dedo y se comprobó que tenía un color violáceo. Ante la sospecha de un tumor glómico subunguneal se realizó una resonancia magnética. El resultado confirmó la sospecha del diagnóstico y fue remitida al Servicio de Dermatología.

Sin embargo la paciente había acudido a su hospital público siendo diagnosticada de la misma patología. Desde entonces fue tratada por el especialista del servicio público que la intervino del tumor y más tarde del túnel carpiano.

En el juicio declararon un médico forense y un perito especialista en Traumatología y Cirugía Ortopédica para la defensa. Ambos se expresaron de manera contundente y en la misma sintonía en cuanto a la sintomatología.

Sobre la praxis de la operación tampoco existieron dudas por parte de ninguno de los peritos. Ambos concurrían en que la misma había sido correcta. Cuando se les preguntó por el descubrimiento del tumor ambos coincidieron en que no constaba que el color violáceo existiera en la primera consulta y que es algo que puede coexistir con la patología de túnel carpiano. Además las únicas pruebas existentes de ese color aparecieron por primera vez en la consulta para la retirada de puntos.

Además indicaron, sobre la reintervención del túnel carpiano, que es una patología que se puede volver a desarrollar y que era posible que tuviera que volver a ser operada en el futuro. Dejaron claro que no era causa de una posible actuación deficiente del acusado.

Finalmente le juez absolvió al acusado ya que no existían pruebas de cargo para desvirtuar la presunción de inocencia. No existía una actuación imprudente que se saliera de los cánones de la lex artis ad hoc.

La defensa del acusado fue llevada a cabo por DS Legal Group, despacho colaborador de Uniteco Profesional, cuyo objetivo primordial es la defensa de los intereses de los profesionales médicos.

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