Uniteco extiende el soporte psicológico hasta final de año

Con la irrupción de la pandemia, Uniteco, correduría de seguros especializada en el sector sanitario, incorporó a su póliza de Responsabilidad Civil Profesional Único una garantía de apoyo psicológico a médicos, por cuestiones relacionados con estrés, depresión, ansiedad o situaciones postraumáticas provocadas por su actuación en la crisis de la Covid-19.

La correduría fue pionera en el sector, al convertirse, en la primera entidad que cuenta con una garantía específica para combatir los riesgos colaterales de la Covid-19, garantía que ha sido incorporada al condicionado actual, de forma que puedan beneficiarse desde el primer momento los actuales asegurados. De hecho, la compañía ha extendido esta cobertura hasta diciembre de 2021. De esta manera, Uniteco ratifica su compromiso con la comunidad médica.

Superadas ya tres olas, y ante la que más que probable cuarta ola, se prevé una serie de efectos que no están directamente relacionados con la propia pandemia, pero que siguen suponiendo un desgaste para el profesional sanitario, sobre todo en lo que se refiere a su salud mental.

Ansiedad, estrés, situaciones límite… son expresiones que han ido acompañando a los médicos durante la crisis del Covid-19, y que, por consiguiente, han llevado al límite su resiliencia. El apoyo psicológico que Uniteco brinda a los profesionales para unirse a esta lucha se traduce en un servicio de teleasistencia para ofrecer ayuda y asesoría psicológica.

La OMS define la salud como el equilibrio entre el bienestar físico, social y psíquico, por lo que la correduría considera fundamental ayudar a sus sanitarios a encontrar ese equilibrio que les permita recuperar cuanto antes la normalidad en su vida, tanto personal como profesional.

Juan Pablo Núñez, director general de Uniteco, ha declarado que lamentablemente, los efectos de esta pandemia para los profesionales sanitarios son como un iceberg; la sociedad ve el exterior, pero detrás hay una persona que ha sufrido y, probablemente, siga sufriendo, por eso nosotros debemos seguir a su lado, con la misma profesionalidad y compromiso que están demostrando ellos a lo largo de toda esta crisis”.

Sabías que…

Uniteco fue la primera correduría de seguros en incluir una garantía específica para combatir los riesgos colaterales de la Covid-19. Este soporte psicológico aborda cuestiones relacionadas con estrés, depresión, ansiedad o situaciones postraumáticas derivadas de la actuación en la crisis. Se traduce en un servicio de teleasistencia para ofrecer ayuda y asesoría psicológica.

La pérdida de confianza-médico paciente: ¿cuándo puede el facultativo decidir no tratar?

Según el artículo 8 del Código de Deontología Médica, el paciente puede decidir elegir el médico que crea conveniente, así como cambiar a otro y optar por continuar o rechazar un tratamiento propuesto, de acuerdo con el artículo 12 del mismo Código, cuando entienda que no está recibiendo la atención que precisa.

Pero ¿qué pasa cuando es el médico quien decide no atender a un paciente porque se ha perdido la confianza? Según el artículo 11 del meritado Código, cita que, únicamente se podrá suspender la asistencia al paciente, si se llega al convencimiento de que no existe la necesaria confianza hacia él.

Si esa situación existe, de manera acreditada, el médico tratante tendrá que comunicárselo al paciente o a sus representantes legales, si es el caso, con la debida antelación facilitando que otro profesional se haga cargo del proceso asistencial, trasladándole toda la información necesaria para preservar la continuidad del tratamiento.

Lo anterior, no es muy común, ya que, normalmente, la relación entre el médico y el paciente suele ser, cuanto menos, buena y cordial, pero es cierto que existen casos concretos en los que el personal sanitario considera inviable seguir tratando a ese paciente por una complicada relación personal o porque el facultativo considera que no existe cooperación por su parte.

Cuando se dan este tipo de conflictos es necesario que todo sea notificado en el historial clínico del paciente. Tal y como se evidencia en el artículo 14 de la Ley 41/2002, de 14 de noviembre, básica reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica, la Historia Clínica es la herramienta clave.

En ella, además de anotar las citas y los detalles médicos del paciente, así como el diagnóstico y la ejecución del tratamiento, también hay que plasmar los casos en los que el paciente o su acompañante acuden con una actitud que dificulta el trato o si se observa algún detalle reseñable que pueda dejar constancia de un hecho que explique el porqué de no seguir tratando al paciente.

Es necesario, también, revisar la historia clínica y comprobar que no figura ninguna errata o alguna expresión poco clara para otros compañeros y que toda la información escrita sea entendible, ya que la historia clínica va a ser trasladada al facultativo que le releve en la asistencia al paciente.

De igual forma, se tiene que comprobar que la suspensión de la asistencia no genere un aumento del riesgo a la salud del paciente, es decir, que se considere que no van a existir incidencias, retrasos o problemas a la hora de continuar el tratamiento, que puedan generar perjuicios a su salud. Los supuestos en los que se puede decidir no tratar a un paciente deben tener base sólida.

Tras lo anterior, el médico debe redactar una solicitud de rechazo de asignación de paciente, de forma clara y concisa, indicando las razones por las que se decide dejar de prestar la asistencia al este. Dicho documento se tiene que presentar ante la gerencia del centro o, en su caso, ante los servicios administrativos habilitados al respecto, si los hubiera.

Después de presentar dicha solicitud, se debe esperar la respuesta favorable del centro para finalizar la asistencia del paciente. Es necesario no finalizar la asistencia al paciente antes de que la solicitud sea resuelta de forma positiva, ya que esta actitud puede acarrear la apertura de un expediente sancionador por vulnerar las normas de deontología profesional.

Desde el despacho de abogados experto en Derecho Sanitario, Ds Legal Group, recomiendan, si surgieran dudas, ponerse en contacto con un abogado que sea experto y especialista en este ámbito para que le asesore y acompañe en todo momento.

La omisión de los radiólogos supone la muerte de una paciente con cáncer de mama

El análisis medico-legal de sentencia con motivo de la demanda interpuesta por el fallecimiento de una paciente por cáncer de mama. La demanda fue aceptada y estimada parcialmente, por el Juzgado de Primera Instancia, al determinar la responsabilidad de la Sociedad Hospitalaria codemandada, fruto de un error de diagnóstico que fue vital en la detección, desarrollo, y en la pérdida de oportunidad frente al desarrollo del cáncer.

La demanda involucra tanto a la Sociedad como al Ginecólogo de la paciente, cuyas pretensiones de mala praxis fueron desestimadas al determinar una correcta lex artis ad hoc en el tratamiento de la enfermedad de la paciente. De ahí su estimación parcial.

Los hechos nacen de una paciente que acude al ginecólogo con motivo de un bulto en la mama izquierda. Tras una primera valoración de pruebas se determina que todo está correcto. Posteriormente, acude tras un aumento del bulto y una deformación de este. Se le indica que se debe a una rotura intracapsular de prótesis mamarias.

Con ese diagnóstico, acude a un cirujano plástico a fin se realice un recambio de la prótesis de mama y se extirpe el supuesto quiste benigno. Todo ello provocó un evidente retraso en el diagnóstico del cáncer, así como la intervención de un recambio mamario innecesario que provocó la ruptura de la capsula del tumor y la consecuente diseminación de las células cancerosas.

La paciente desde entonces tuvo que someterse a diversos tratamientos e intervenciones, los cuales no pudieron evitar su posterior fallecimiento. La consecuente indemnización solicitada por la parte demandante ascendía a más de 500.000 €. En este sentido la Sociedad Hospitalaria se considera no responsable al no entender que exista una relación de esta con los radiólogos encargados de la prueba de la imagen. Por su parte, el ginecólogo entiende congruente su actuación médica al actuar siempre acorde a los resultados y pruebas facilitadas.

Por tanto, no existe mala praxis, ya que se realizaron todas las pruebas necesarias. Siempre actuó acorde a los informes que le iban derivando, en los que recordemos no se determinaba ningún signo de malignidad, ni necesidad de protocolos de actuación.

Cabe destacar que la posición de la doctrina jurisprudencial defensora destaca que la actuación médica es una obligación de medios y no de resultados. En este sentido, no se puede determinar que exista un retraso en el diagnóstico ya que se realizaron todas las pruebas pertinentes y, no fue hasta que el cirujano plástico extirpó el “quiste benigno”, donde se observa una masa dura, redonda y delimitada con un tamaño de 5 cm, y se diagnostica un carcinoma ductal infiltrante.

Por otro lado, se puede determinar que hubo un error en el diagnóstico al no realizarse una PAAF o BAG y RMN, ante un nódulo palpable. En la testifical practicada al cirujano plástico declaró que durante su exploración efectivamente detectó un bulto y pensó que podría deberse a una rotura de la prótesis. En la intervención extirpó el supuesto quiste a petición de la paciente. Actuó sin cobrar la extracción a la paciente y siempre acorde a los informes de la Sociedad Hospitalaria. Declara que de haber sabido la malignidad no habría intervenido.

En definitiva, la omisión por parte de los radiólogos de la Sociedad Hospitalaria en la realización de otras pruebas supuso la pérdida de oportunidad para la paciente. Se le privó de la oportunidad de diagnosticar, o no, una enfermedad grave.

El fallo de la sentencia determinó la estimación parcial de la demanda. Se resolvió con la condena de 80.000 € más intereses a la sociedad hospitalaria; la desestimación de la demanda contra el ginecólogo y la consecuente condena de las costas a la parte actora.

Sabías que

Sabías que el Plan de Protección Personal responde, de la manera más completa y adaptada a tu caso, a los tres tipos de riesgos que pueden condicionar todos los aspectos de la vida del profesional sanitario y la de su familia: la responsabilidad civil profesional, la incapacidad profesional y el fallecimiento